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Agustín lector
Carta de Agustín a un joven
Sermón 357 Elogio de la paz
Acción pastoral
Enfoque pedagógico agustiniano
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FRAGMENTOS AGUSTINIANOS

SOBRE LA PROSPERIDAD

Prosperidad

A la base de la naturaleza humana está la necesidad de tener los bienes suficientes para desarrollar la vida; y por lo tanto el anhelo humano de prosperidad, que no falte el pan de cada día, el vestido, la casa, la estabilidad de una seguridad existencial; la salvación social de no morir en las miles de formas como se puede. Digamos que hasta cierto punto esto es normal en todo individuo y sociedad; sin embargo, lo que era una necesidad básica se convierte en una obsesión posesiva, en un apetito sin fondo, en la ambición que no conoce límites.


“But let us suppose a case of two men; for each individual man, like one letter in a language, is as it were the element of a city or kingdom, however far-spreading in its occupation of the earth. Of these two men let us suppose that one is poor, or rather of middling circumstances; the other very rich. But the rich man is anxious with fears, pining with discontent, burning with covetousness, never secure, always uneasy, panting from the perpetual strife of his enemies, adding to his patrimony indeed by these miseries to an immense degree, and by these additions also heaping up most bitter cares. But that other man of moderate wealth is contented with a small and compact estate, most dear to his own family, enjoying the sweetest peace with his kindred neighbors and friends, in piety religious, benignant in mind, healthy in body, in life frugal, in manners chaste, in conscience secure. I know not whether any one can be such a fool, that he dare hesitate which to prefer. As, therefore, in the case of these two men, so in two families, in two nations, in two kingdoms, this test of tranquility holds good; and if we apply it vigilantly and without prejudice, we shall quite easily see where the mere show of happiness dwells, and where real felicity”. (Agustín San. City of God. Lb. IV, Cap. 3).


San Agustín en los cinco primeros libros de la Ciudad de Dios expresa la fuente de los problemas personales, sociales y de todo imperio. La ambición, el deseo posesivo de la prosperidad.

Principio de la corrupción: ¿qué nos importa los demás? Esto es lo que más nos importa: que todos aumenten sus riquezas y se de abasto a los diarios despilfarros, con los que el más poderoso puede sujetar al más débil; que los pobres buscando llenar su vientre estén pendientes de complacer a los ricos, y que bajo su protección disfruten de una pacífica ociosidad”.  (CD II cap XX 117)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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