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El Cuidado Esencial
Para Vivir en la tierra
Taller El Cuidado esencial
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FRAGMENTOS AGUSTINIANOS

SOBRE EL BIEN Y EL MAL

El Bien y el Mal

En efecto, nuestro último bien es aquello por lo que deben desearse todos los demás bienes, y él por sí mismo. Y el último mal es aquello por lo que deben evitarse todos los demás males, y él por sí mismo. Llamamos ahora bien final o supremo no a algo que se va consumiendo hasta desaparecer, sino algo que se va perfeccionando hasta su plenitud. Asimismo, por mal final o supremo entendemos no algo por lo que el mal desaparece, sino aquello por lo que consuma su daño. He aquí, pues, el sumo bien y el sumo mal.

Hay cuatro cosas a las que el hombre tiende como impulsado por una natural apetencia, sin necesidad de maestro, sin ayuda de doctrinas, sin habilidad especial o arte de vivir, llamada virtud, y que, por supuesto, se llega a adquirir. Estas cosas son: o bien el placer, que hace agradable el ejercicio de los sentidos corporales, o bien la tranquilidad, por la que se logra la ausencia de toda molestia corporal; o bien ambos a la vez, designados por Epicuro con el único nombre de placer; o bien, de una forma general, los principios básicos de la naturaleza, que comprenden estas y otras cosas, tanto en el cuerpo (por ejemplo, la integridad de los miembros, su salud y su perfección), como en el espíritu (por ejemplo, las dotes, grandes o pequeñas, de ingenio humano). Estas cuatro cosas, el placer, la tranquilidad, ambas a la vez, y los principios básicos de nuestra naturaleza, se hallan en nosotros de tal forma que la virtud, inculcada más tarde por diversas doctrinas, se ha de buscar por ellas, o bien ellas por la virtud, o bien una y otras por sí mismas

(Ciudad de Dios XIX 1, 1)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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